La rodilla del corredor

                La rodilla de corredor es un síndrome que engloba dos síntomas: condromalacia rotuliana y el síndrome de la cintilla iliotibial.
La condromalacia rotuliana es más común de lo que parece. Consiste en un reblandecimiento del cartílago que recubre la cara interna de la rótula. La rótula es un hueso de la rodilla que se desliza a lo largo de la misma durante los movimientos de flexión y extensión de la pierna. Cuando este hueso no se desliza bien, el cartílago se desgasta o se fragmenta. Y además, si lo sometemos a esfuerzos extra, puede reblandecerse e incluso fisurarse lentamente.
Lamentablemente, el cartílago, como norma, general, es muy difícil de recuperar y de regenerar dando lugar a artritis en la rodilla y molestias permanentes.
Por otro lado, este problema puede, aunque no solucionarse, mejorarse de manera considerable con antiinflamatorios no esteroideos, hielo y, sobre todo fortaleciendo el cuádriceps para que tire de la rótula de manera equilibrada y no en ángulo (evitando así la hiperpronación). Como medias sentadillas y bajadas de escalón para trabaja los múculos de las piernas de manera excéntrica.
Como conclusión debo decir que lo mejor de la condromalacia es no padecerla y por eso debemos tratar de llevar un calzado adecuado, fortalecer los cuádriceps, trabajar su flexibilidad, y evitar correr cuesta abajo.
El síndrome de la cintilla iliotibial consiste en una tendinitis de la banda iliotibial que puede estar ligada a una busrsitis. Este tipo de lesión es más común en corredores de fondo y ciclistas ya que viene asociada a la repetición de un mismo movimiento durante un período prolongado de tiempo. Los síntomas pueden ir desde dolor en la parte exterior de la rodilla que puede irradiarse a la parte interior del muslo, hasta la incapacidad de mover la rodilla de manera normal.
Como siempre he dicho, es mejor prevenir que curar, y por eso para evitar tanto la condromalacia como la cintilla iliotibial, habrá que tomar tres medidas importantes:
Evitar correr muy a menudo sobre pendientes muy pronunciadas.
– Llevar un calzado adecuado a tu pisada y corregir posibles errores de la misma.
– Evitar correr con un calzado que tenga la parte exterior de talón desgastada.
Si es demasiado tarde y ya padeces este problema entonces deberás seguir entrenando para poder recuperarte. El objetivo principal es fortalecer los músculos de la pierna en su totalidad e incluyendo trabajos de flexibilidad, además trabajar la propiocepción con trabajos de equilibrio con ojos abiertos y cerrados.
Por último recuerda: No esperes a sufrir una lesión, entrena para prevenirla.
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Consejos Fitness

Hola, me llamo Álvaro. Soy licenciado en Ciencias de la Actividad física y del deporte por la Universidad Europea de Madrid, y especialista internacional en nutrición deportiva. También soy el culpable de que exista este blog. Actualmente trabajo como entrenador personal a domicilio así como en varios gimnasios de la zona de Madrid. Trabajo con todo tipo de perfiles. Mis 10 años de experiencia me permiten trabajar en rehabilitación de lesiones, pérdida de peso, aumento de masa muscular, o entrenamiento específico de cualquier deporte. Soy entrenador del método hipopresivo y de pilates.

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