Así fue mi primera carrera de 10K

¡Hola amig@s!

Este post va a ser algo diferente a lo que vengo escribiendo. Y es que quiero contaros mi experiencia en mi primera carrera de 10 kilómetros. Al principio no sabía si era buena idea salirme un poco de la temática del blog pero luego me di cuenta que puede que haya gente que tenga dudas a la hora de participar en una carrera popular.

Quiero dedicar estas líneas a todas esas personas que, como me pasaba a mí antes, no saben si aguantarán ese tiempo corriendo, qué es lo que tienen que hacer, qué protocolos hay, etc.

¿Preparados? Aquí va .

Me apunto.

Me enteré de la Carrera por África en un momento de esos dulces en los que había conseguido cuadrar mi trabajo, mis compromisos y mi familia con las salidas a correr. Entonces fue cuando me dije: “Me apetece apuntarme a una carrera para hacer algo diferente”. Tengo que decir que hasta esa fecha sólo había corrido carreras populares de 5K y de 7,5K. Así que como no quería pecar de ambicioso decidí apuntarme al recorrido de 5K que rodaba por el Parque Juan Carlos I de Madrid.

Finalicé mi inscripción y empecé a mentalizarme (me quedaban aún un par de semanas para la carrera).

Y aquí llegó el problema. Resulta que la carrera coincidía en día con la final de la Champions y habían dejado a los organizadores de la Carrera por África secos de recursos. Por ese motivo recibo un mail diciendo que el evento se traslada a septiembre.

Esto me deja un poco KO porque me cuesta saber lo que voy a hacer la semana que viene, como para saber cómo iba a estar tantos meses después…



Aún así, me dan la opción de devolverme el dinero apuntarme a la de 10K por el mismo precio (tampoco difería mucho de la 5K pero bueno). Antes de contestar me tomo unos días para pensarlo bien y no pensar con la cabeza caliente (me apetecía mucho correr mi primer 10K).

Total, que me ato la manta a la cabeza y les contesto diciendo que me apunten a la 10K (que sea lo que Dios quiera).

Todavía me queda todo el verano para prepararme (¿eso era bueno o malo?).

A entrenar

Aquí viene el problema. No suelo tener demasiado tiempo en mi día a día para poder seguir un plan de entrenamiento (ojalá), así que intento cuadrarlo como bien puedo.

¿Y como lo hago? Pues estando todo el mes de agosto con el culo a remojo en la playa con la familia. Maaaaaal. Pero si no disfruto de eso en agosto, ¿cuándo lo voy a hacer?

¡Espera! Recibo otro mail. La carrera se aplaza a octubre. Bueno, así no me sabe tan mal estar tirado en la playita… 🙂

Se  acaban las vacaciones y comienza septiembre, momento perfecto para calzarme las zapatillas y salir a entrenar. Otro bache en el camino. En ese mes a Rebeca le falta un mes para salir de cuentas y empieza a ser un limitante a la hora de hacer vida normal. De modo que además de mis entrenamientos, mis diversas colaboraciones en blogs, la academia de idiomas (sí también tengo una academia de idiomas. Uno que es un culo inquieto jejeje), y la familia, tengo que sumarle el extra de las tareas de la casa que antes nos dividíamos y ahora la pobre las hace con dificultad. Además me da miedo salir muy lejos por si se pone de parto.



Se acerca la fecha

Ya queda poco menos de 3 semanas para mi primera carrera de 10 kilómetros. Parece que no he tenido mucho tiempo para entrenar pero creo que podré con ella. O eso pensaba hasta el día 13 de octubre (la carrera es finalmente el 26) que nace Julen. Un lechón de 4.160 y 52 centímetros que me hace dormir dos noches en un sofá con un colchón de unos 10 centímetros de grosor.

Finalmente salimos del hospital (todo ha salido a la perfección) el 15 de octubre. Aún tengo 11 días para intentar arañar algunas tiradas cerca de casa. Iluso…..

Tengo que decir que Julen apenas llora y es un niño muy bueno. El problema es que demanda comida cada dos horas (un poco como yo, vamos). Por el día no es problema, se engancha a la madre y yo le saco el gas, pero por la noche…. soy un auténtico zombie.

A lo que voy, desde que nace Julen hasta el día de la carrera puedo salir a correr ¡¡2 magníficos días!! Bueno, en realidad magnífico sólo fue 1. El primer día de la semana previa a la carrera salgo 6.5 kms y en el km 4 me da un bajón psicológico que hasta la recta más llana me parece una cuesta interminable.

Lo bueno es que 2 días antes de la carrera salgo 8 kms y acabo buenas sensaciones y buen sabor de boca.

Llegó el día

Aquí lo primero que tengo que hacer es agradecer a Rebeca que me dejara dormir la noche anterior para poder ir con algo de energías (acabé durmiendo unas 5 horas). Me levanto a las 8 y me tomo un café con leche y un sandwich de crema de cacahuete con mermelada de fresa (qué grande lo que me enseñaron en mi viaje a Los Ángeles).

Tengo todo preparado, el dorsal (que recogí el día anterior) el chip que va en la zapatilla, mi camiseta conmemorativa de la Carrera por África, compruebo que mi reloj tiene la batería a tope, que el iPod también y, meto en el bolso mi mini riñonera para guardar las llaves y el móvil durante la carrera, cojo la banda del pecho del pulsómetro y lo más importante (si acabas de empezar a correr puede que te suene raro) me doy vaselina en mis preciados pezones.

Llego al Parque Juan Carlos I con unos 40 minutos de antelación (odio ir con prisas a cualquier sitio) y sigo a la gente que va con mi misma camiseta para ver dónde es la salida. Llego donde tienen todo el tinglado montado y cuál es mi sorpresa cuando veo a Edu, antiguo compañero de trabajo, en una carpa ¡donde analizan tu pisada gratis! (www.podogrande.com). Hablamos durante unos minutos y me pongo a trotar por los aledaños para ir entrando en calor. El speaker sigue animando el cotarro y avisa que nos vayamos colocando en la salida que todo está a punto de comenzar.

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La carrera

En este momento me siento como antes de entrar a un examen. Mariposas en el estómago y esperanza de poder acabar la carrera sin hacer un ridículo espantoso (es el problema de ser entrenador personal, que todo el mundo piensa que puedes correr hasta maratones sin despeinarte).

En la primera línea de salida dan prioridad a aquellos que de verdad van competir y hacer marca (que digo yo que creo que todos vamos a competir en mayor o menor medida).

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Y ahora sí que sí, pulso el reloj en el momento de pasar por el arco y ale, a darlo todo.

Como ya me conozco me voy metalizando para no empezar demasiado fuerte (hace tiempo en una de 5K acabé casi arrastras porque me dejé llevar por emoción y la adrenalina del momento).

Para no pensar en frenarme (me cuesta muchísimo correr despacio cuando el cuerpo me pide más) me voy fijando en la gente que me rodea, la ropa que lleva, su forma de correr, etc. Esto hace que me evada durante el primer y casi el segundo kilómetro.

No llevo mal ritmo, me encuentro bien y las piernas no se cargan de momento. Además el recorrido alterna cemento con tierra y eso da un respiro a mis rodillas.

Allá por el kilómetro 4 comienzo a desesperarme porque el circuito pasa por un camino durante casi 500 metros donde apenas caben 3 personas de lado a lado. Cualquier intento de adelantar se ve frustrado, y es una faena porque es un camino llano y muy cómodo.

Por fin veo un hueco y puedo acelerar un poco, y digo poco porque a los 20 metros se me planta delante una señora (eso sí, muy mona ella con su camiseta de la Carrera por África) ¡corriendo con su perro! Que vamos, soy amante de los animales pero en un camino que apenas caben 3 personas, si tú corres por un lado y tu perro por el otro……¡no es difícil darse cuenta de que la correa pasar por todo el medio!

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En fin, se acaba el dichoso camino y llegamos al kilómetro 5 cuando pasa algo con lo que no había contado. El puesto de avituallamiento.

Me dirijo hacia él y cojo la botella de agua que me da una voluntaria. Le doy las gracias (en ese momento aún podía hablar) y sigo corriendo con la botella en la mano.

Bien, me fijo en los demás corredores, abre la botella, unos beben, otros se la echan por encima (el agua, no la botella) y luego la tiran a los contenedores que ha puesto la organización (¡gran organización!).

Bueno, como dice mi abuela: donde fueres haz lo que vieres. Sigo corriendo a buen ritmo (es cuesta abajo) abro la botella y ese es el momento en el que pienso: ¿y cómo narices bebo si voy corriendo? Si paro pierdo tiempo así que me acero la botella a la boca y consigo dar un pequeño sorbo. Eso sí, a la segunda, ya que el primer sorbo decidió acabar saliendo por la nariz.

Después de esta experiencia al más puro estilo de Mr. Bean ,decido no beber más agua a no ser que la necesitara.

La carrera continúa y ya en el kilómetro 7 empiezo a ver a gente que va caminando (las cuestas del circuito machacaban un poco las piernas). Entonces pienso: Bueno, si esta gente va caminando y a mí aún me quedan fuerzas….tan mal no voy.

Y veo el cartel del kilómetro 8. Pienso que si aprieto ya puedo llegar reventadito perdido pero llegar (que ese era mi objetivo). Paso el cartel comienzo a acelerar (parece que el plan de hacer la segunda mitad de la carrera más rápida que la primera va funcionando).

Voy pasando a gente y eso me da un chute de motivación que me hace no bajar el ritmo. Finalmente tras una curva, se ve el arco de meta. Una recta que me enseña que lo he hecho, que he conseguido acabar la carrera ¡y con las rodillas enteras!.

Cierro los puños, hago un último sprint ¡y gano la carrera!

Bueno vale no, creo que quedé el 200 y pico pero con eso me conformo!

Cruzo la meta en 58 minutos y 20 segundos (además he bajado de una hora, no entro en mí e felicidad). Me pongo en la fila que hay justo al llegar (reconozco que me puse porque había mucha gente y no porque supiera donde iba a parar….). Mientras recupero el aliento recuerdo que en otras carreras en la llegada te daban un Aquarius (mi reino por un Aquarius bien fresquito). La primera parada de la fila es donde te dan un plátano (bieeeeeeen) y cuando llego donde las bebidas….. ¡¡NO QUEDA AQUARIUS!! Y me dan una Coca Cola. Bueno, a falta de pan….

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Lo mejor del final es que al ser en el Parque Juan Carlos I puedes tirarte en el césped y estirar tan agusto.

Muy bien amigos, vaya tostón que os acabo de dar… jejeje

Si estás pensando en correr una carrera, sea cual sea la distancia, ve a por ella. Júntate con amigos y corredla juntos. Yo echo demasiado de menos el correr con gente, que mi familia me espere en la línea de meta, poder entrenar con ellos, etc. Pero el gusto por correr me puede, aunque sea con la única compañía de mis zapatillas.

Pero independientemente de todo eso, ahora ya puedo decir que ¡HE CORRIDO LA PRIMERA DE MUCHAS CARRERAS DE 10K!

[social-bio]

Consejos Fitness

Hola, me llamo Álvaro. Soy licenciado en Ciencias de la Actividad física y del deporte por la Universidad Europea de Madrid, y especialista internacional en nutrición deportiva. También soy el culpable de que exista este blog. Actualmente trabajo como entrenador personal a domicilio así como en varios gimnasios de la zona de Madrid. Trabajo con todo tipo de perfiles. Mis 10 años de experiencia me permiten trabajar en rehabilitación de lesiones, pérdida de peso, aumento de masa muscular, o entrenamiento específico de cualquier deporte. Soy entrenador del método hipopresivo y de pilates.

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