¿Qué tal me queda esta casa? ¡Te hace gordo/a!

¡Hola amig@s!

En el artículo de hoy os quiero hablar de cómo estar en casa, a veces puede desembocar en comer más y sobre todo peor.

Puedes pensar que una vez en casa estás libre y alejado/a de los locales de comida rápida y de las tiendas de chocolatinas que hay en la calle. Lo cierto es que si no tienes tu casa bien organizada, puede ser peor el remedio que la enfermedad. Deberías estructurar tu casa para protegerte de la comida poco sana y el estilo de vida sedentario. Al fin y al cabo también afectará a tu salud.

1. Tus armarios rebosan

Si los armarios de la cocina están hasta arriba que tienes que colocar la comida en la nevera, los cajones, o las baldas, estás estimulando que tu cuerpo quiera comer a todas horas. Una bolsa de patatas fritas sobre una estantería estará expuesta a tu radar cuando entres en la cocina. Y todos los sabemos, en el momento que las ves, las quieres. Sea la hora que sea, sea el día que sea.

La solución: Limpia la despensa. Deshazte de la comida pasada o de las cosas que compraste pero que no te gustan (incluso si es saludable)



2. Las manzanas las tienes en la nevera

Por el otro lado, si la comida más saludable está escondida, es más probable que no la comas. Esto es sobre todo cierto cuando tienes en la nevera frutas que no necesitan frío (como las manzanas y las peras) o verduras que están escondidas en el último cajón de la nevera. Cuando tienes prisa es más fácil abrir una bolsa de patatas antes que hacerte unos crudités.

La solución: Compra un super mega bowl o cesta para la fruta. De este modo tendrás más ganas de de verla llena. También puedes cortar las verduras y ponerlas en un tupper transparente en las baldas del medio o de arriba de la nevera.

http://blog.frutadelasarga.com

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3. Demasiado calor en casa

El hecho de poder ir a cualquier sitio (casa, oficina, una tienda, etc) y tener el termostato a tope fue una de las principales causas de obesidad en los 70. Y es que tu cuerpo no necesita trabajar y gastar energía para mantenerse caliente. El resultado: Tu metabolismo se hace muy vago y lento.

La solución: Baja el termostato unos grados. Tener frío activa tu grasa marrón, que es la que estimula el metabolismo y la que mejora la sensibilidad a la glucosa. Si el cambio es muy brusco prueba a bajar un grado cada 3 días. Enseguida tu cuerpo se habrá acostumbrado.

[Tweet “Tener frío activa tu grasa marrón, que es la que estimula el metabolismo y la que mejora la sensibilidad a la glucosa.”]

4. ¡Y además se puede meter debajo de la cama!

En todos los anuncios de la teletienda donde hemos visto algún aparato para estar en forma, el punto fuerte en el que hacían hincapié era que se podía plegar y guardar en cualquier rincón. ¿De verdad crees que, con lo que cuesta entrenar en casa, si además tienes el aparato con el que vas a trabajar escondido en algún rincón, te vas a poner a moverte?

La solución: Ten las mancuernas al lado del sofá para ponerte a entrenar en cuanto acabe el programa, o una esterilla de yoga al lado de una ventana.

5. Demasiado romanticismo

Cuando no duermes lo suficiente, tu cuerpo saca a pasear a la hormona responsable de tener hambre. En un estudio del International Journal of Endocrinology, los adultos que dormían muy poco y fueron expuestos a una luz tenue por la mañana, tenían menos cantidad de la hormona responsable de hacernos sentir llenos, la leptina. Por otro lado aquellos que se despertaban con la luz azul de las bombillas de bajo consumo, tenían mayor nivel de leptina.

La solución: Cuando te despiertes, abre las cortinas y deje que entre la luz natural. Si hace mal día entonces enciende la luz del techo. Olvídate de las lamparas de mesilla.

[Tweet “Aquellos que se despertaban con la luz azul de las bombillas de bajo consumo, tenían mayor nivel de leptina.”]

6. Vajilla XXL

Platos como fuentes, copas de vino como globos, y cuencos de desayuno que parecen un abrevadero… Este tipo de vajilla te la lían bien liada. A la hora de servir la comida, inconscientemente siempre vas a servirte una ración más grande que con unos platos de un tamaño más reducido. Y no es tu culpa, es que tu cerebro quiere rellenar el espacio vacío del plato. Hay un estudio que dice que los adultos que desayunaron con un bowl XXL tomaron un 44% más calorías.

La solución: Para reducir el tamaño de las porciones, el plato no debería ser de más de 25 cms.

¡Perfecto amig@s! Espero que hayáis disfrutado, y sobre todo aprendido, con este nuevo artículo. Como siempre digo, ya sabéis que podéis encontrarme también en Facebook y en Twitter.

¡Un abrazo!


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Consejos Fitness

Hola, me llamo Álvaro. Soy licenciado en Ciencias de la Actividad física y del deporte por la Universidad Europea de Madrid, y especialista internacional en nutrición deportiva. También soy el culpable de que exista este blog. Actualmente trabajo como entrenador personal a domicilio así como en varios gimnasios de la zona de Madrid. Trabajo con todo tipo de perfiles. Mis 10 años de experiencia me permiten trabajar en rehabilitación de lesiones, pérdida de peso, aumento de masa muscular, o entrenamiento específico de cualquier deporte. Soy entrenador del método hipopresivo y de pilates.

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